Durante mucho tiempo creí que estar perdida era un fracaso. Que no saber qué sigue significaba haber fallado en algo. Hoy lo veo distinto.
No estoy perdida. Estoy en proceso.
Y el proceso no es lineal, no es limpio, no tiene calendario. A veces se siente como avanzar, otras como retroceder, y muchas como quedarse quieta mirando todo con más preguntas que respuestas.
Estamos tan acostumbradas a mostrar certezas que olvidamos que la transformación real ocurre en lo incómodo, en lo que no se puede presumir, en lo que todavía no tiene forma.
Estar en proceso es:
- cuestionarte sin destruirte
- cambiar sin pedir permiso
- soltar versiones que ya no te representan
- darte tiempo sin sentir culpa
Este texto no es para motivarte a llegar a algún lugar. Es para recordarte que no tienes que correr.
Si hoy no sabes exactamente quién eres, pero sabes quién ya no eres, eso también es avance.
No estás perdida. Estás habitándote.



